Ayer Portomarín se hizo querer pero los bicicleteros llegarón ufanos y cansados. Despues de casi 8 horas de lluvia y tras pasar por Samos las duchas calientes y la cerveza fria dejarón los cuerpecillos preparados para una buena cena y una mejor cama.
Solo uno se resistió a la copita final y los demás nos quedamos a rematar la tarde.
miércoles, 28 de mayo de 2008
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